Bypass gástrico vs manga gástrica: una cirujana de Granada explica las diferencias reales

Hay decisiones en la vida que no se toman de la noche a la mañana. Decisions que se maduran durante meses, a veces años, entre visitas al médico, búsquedas nocturnas en internet y conversaciones susurradas con familiares cercanos. La cirugía bariátrica es una de ellas. Y dentro de ese proceso, llega un momento inevitable en el que el paciente se enfrenta a una pregunta que parece sencilla pero no lo es en absoluto: ¿bypass gástrico o manga gástrica?

Si estás aquí, probablemente ya has investigado. Ya conoces algunos términos, has visto algún vídeo, tal vez has hablado con alguien que se operó. Y aun así, la duda persiste. Es normal. Porque elegir entre estas dos técnicas no es como elegir entre dos marcas de coches: es una decisión que afecta a tu metabolismo, a tu calidad de vida, a tu relación con la comida y, en definitiva, a tu salud durante las próximas décadas.

Para arrojar luz sobre una de las preguntas más frecuentes en el ámbito de la cirugía bariátrica en España, este artículo recoge la visión clínica de la Dra. Ana García Navarro, Jefa de la Unidad de Cirugía General del Hospital Vithas Granada y una de las especialistas con mayor trayectoria en cirugía bariátrica de nuestro país. Con más de treinta años de experiencia, más de 400 intervenciones de este tipo sin mortalidad registrada y una formación académica avalada por algunas de las instituciones médicas más exigentes de España, su perspectiva ofrece algo que no siempre se encuentra en internet: claridad clínica con vocación humana.

Toda la información clínica detallada sobre su consulta y unidad especializada puede consultarse en draanagarcianavarro.com, donde la doctora y su equipo ofrecen orientación personalizada a pacientes de toda Andalucía y del resto de España.

¿Qué es la manga gástrica o gastrectomía vertical?

Empecemos por el principio. La manga gástrica, también conocida como gastrectomía vertical en manga o sleeve gastrectomy en la literatura científica anglosajona, es hoy en día la técnica bariátrica más realizada en el mundo. Según datos de la International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders (IFSO), representa más del 45% de todas las intervenciones bariátricas a nivel global, una cifra que ha crecido de forma sostenida durante los últimos quince años.

¿En qué consiste exactamente? La intervención implica la extirpación quirúrgica de aproximadamente el 80% del estómago, dejando el órgano con una forma tubular alargada, parecida a una banana o, precisamente, a una manga. El resultado es un estómago funcional pero de capacidad muy reducida: si antes podías comer una ración abundante sin problemas, ahora te saciarás con una pequeña cantidad de alimento.

Desde el punto de vista mecanístico, la gastrectomía en manga es una técnica puramente restrictiva. Esto significa que su efecto sobre la pérdida de peso se explica, en primer lugar, por la limitación física de lo que el estómago puede albergar. Sin embargo, los estudios más recientes muestran que la historia es algo más compleja: al eliminar el fondo gástrico (la parte del estómago que se extirpa), también se reduce drásticamente la producción de ghrelina, la hormona del hambre, lo que produce una disminución del apetito que va más allá de la simple restricción mecánica. Un metaanálisis publicado en Obesity Surgery en 2024 confirmó que los niveles de ghrelina en pacientes sometidos a gastrectomía vertical se reducen hasta en un 60% a los seis meses de la operación, lo que contribuye significativamente al éxito del procedimiento a largo plazo.

¿Quién es el perfil ideal para la manga gástrica?

Según los criterios clínicos que aplica la Dra. García Navarro en su consulta de Granada, la manga gástrica es especialmente adecuada para:

  • Pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) entre 35 y 45 kg/m², es decir, con obesidad de grado II o III moderada.
  • Personas que no padecen reflujo gastroesofágico significativo o lo tienen de forma leve y controlada. Este punto es fundamental, como veremos más adelante.
  • Pacientes con un patrón alimentario principalmente basado en volúmenes grandes de comida más que en el picoteo constante o el consumo habitual de dulces y alimentos de alta densidad calórica.
  • Personas que prefieren una intervención de menor complejidad técnica y que desean conservar la anatomía intestinal íntegra.

La manga gástrica es, en cierto sentido, la técnica más «intuitiva» para el paciente no iniciado. Estómago más pequeño, menos comida, menos peso. La narrativa es sencilla. Pero como todo en medicina, la realidad clínica exige matices.

¿Qué es el bypass gástrico?

Si la manga gástrica es la técnica que más se realiza actualmente, el bypass gástrico es, desde la perspectiva histórica, la que más ha contribuido a fundamentar científicamente la cirugía bariátrica como especialidad. El bypass gástrico en Y de Roux (su nombre técnico completo) lleva décadas de seguimiento, miles de estudios publicados y un nivel de evidencia científica que lo sitúa como el procedimiento de referencia o gold standard en numerosas guías clínicas internacionales.

La intervención combina dos mecanismos en uno. En primer lugar, el cirujano crea una pequeña bolsa gástrica —de apenas 20 a 30 mililitros— que queda aislada del resto del estómago. En segundo lugar, esta bolsa se conecta directamente a una sección del intestino delgado, saltándose el duodeno y la primera parte del yeyuno. El resultado es una modificación anatómica dual que actúa simultáneamente como:

  1. Técnica restrictiva: El paciente no puede comer grandes volúmenes porque la bolsa gástrica es diminuta.
  2. Técnica malabsortiva: Al cortocircuitar parte del intestino delgado, el organismo absorbe menos calorías, grasas y ciertos nutrientes de los alimentos ingeridos.

Pero la ciencia bariátrica ha descubierto que el bypass es mucho más que una simple fontanería gastrointestinal. Los cambios que produce en la liberación de hormonas intestinales —especialmente las incretinas, como el GLP-1 y el péptido YY— tienen efectos metabólicos profundos que van mucho más allá de la restricción y la malabsorción. Este mecanismo es precisamente el que explica uno de los hallazgos más sorprendentes y bien documentados de la medicina moderna: la remisión de la diabetes tipo 2 en pacientes operados de bypass, en muchos casos incluso antes de que el paciente haya perdido un kilo de peso.

Un estudio emblemático publicado en The New England Journal of Medicine —una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo— ya mostraba en 2012 que el bypass gástrico lograba la remisión completa de la diabetes tipo 2 en más del 40% de los pacientes al año de la intervención, frente al tratamiento médico convencional. Datos posteriores con seguimientos de hasta diez años han confirmado estos resultados, consolidando el bypass como la intervención más poderosa disponible para el tratamiento quirúrgico del síndrome metabólico.

¿Quién es el perfil ideal para el bypass gástrico?

Siguiendo los criterios de evaluación que la Dra. Ana García Navarro aplica en su práctica clínica habitual en el Hospital Vithas Granada, el bypass gástrico está especialmente indicado en:

  • Pacientes con IMC superior a 45-50 kg/m², es decir, con obesidad mórbida de grado severo.
  • Personas que padecen diabetes tipo 2 mal controlada o con múltiples factores de riesgo metabólico asociados (hipertensión, dislipemia, síndrome de apnea obstructiva del sueño).
  • Pacientes con reflujo gastroesofágico severo o enfermedad de GERD demostrada, ya que el bypass no solo no empeora el reflujo sino que, en la gran mayoría de los casos, lo elimina por completo.
  • Personas con un patrón alimentario de «picoteo de dulces», donde el conocido síndrome de dumping (que solo ocurre en el bypass) actúa como un freno fisiológico natural.

Tabla comparativa: diferencias clave de un vistazo

Para quienes prefieren escanear antes de profundizar, aquí está la comparativa esencial entre ambas técnicas, condensada en los parámetros más relevantes desde el punto de vista clínico:

Característica Manga Gástrica Bypass Gástrico
Tipo de técnica Restrictiva (reduce el tamaño del estómago) Mixta (restrictiva + malabsortiva)
Alteración intestinal No (intestino íntegro) Sí (cortocircuito intestinal)
Pérdida de peso promedio 60–70% del exceso de peso 70–80% del exceso de peso
Control de diabetes tipo 2 Bueno Excelente (efecto metabólico inmediato)
Efecto sobre el reflujo Puede empeorarlo o provocarlo Lo alivia o cura en la mayoría de casos
Reversibilidad Irreversible (se extirpa parte del estómago) Reversible en teoría (aunque técnicamente complejo)
Suplementación de por vida Moderada Imprescindible (vitaminas y minerales)
Síndrome de dumping Raro o ausente Frecuente (tiene efecto disuasorio sobre dulces)
Complejidad técnica Menor Mayor
Seguimiento postoperatorio Necesario Muy exigente y prolongado

Esta tabla no debe leerse como un veredicto. Cada columna se convierte en un argumento o una contraindicación según la historia clínica de cada paciente. Por eso, la consulta prequirúrgica con una especialista de la experiencia de la Dra. García Navarro no es un trámite burocrático: es el momento en que la estadística se convierte en una decisión personalizada.

¿Cómo elegir? Los criterios clínicos de la Dra. García Navarro

Decirle a un paciente que «depende de cada caso» puede sonar a evasiva. Pero en cirugía bariátrica es, sencillamente, la verdad más rigurosa que existe. Lo que sí puede hacerse es explicar con precisión de qué depende, y eso es exactamente lo que la Dra. Ana García Navarro hace en su consulta de Granada antes de proponer cualquier intervención.

El factor reflujo: un criterio que no admite excepciones

Uno de los errores más comunes que cometen los pacientes cuando investigan por su cuenta es no darle suficiente importancia al reflujo gastroesofágico. La pirosis —ese ardor ascendente que sube desde el estómago hacia el pecho y la garganta— puede parecer un problema menor comparado con la obesidad severa. Pero en el contexto de la cirugía bariátrica, es un factor determinante.

La razón es quirúrgica y fisiológica a la vez. La manga gástrica aumenta la presión intragástrica, lo que puede agravar el reflujo existente o incluso provocarlo en pacientes que antes no lo sufrían. Varios estudios publicados en revistas como JAMA Surgery han documentado que entre el 20 y el 30% de los pacientes sin antecedentes de reflujo desarrollan síntomas significativos tras la gastrectomía en manga, y que muchos de quienes ya lo padecían ven empeorada su situación.

El bypass gástrico, por el contrario, produce el efecto opuesto. Al crear una bolsa gástrica pequeña y redirigir el flujo intestinal, se reduce drásticamente el reflujo ácido. Las guías clínicas de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (SECO), de la que la Dra. García Navarro es miembro con el número 141, establecen de forma explícita que la presencia de reflujo gastroesofágico severo es una contraindicación relativa para la manga gástrica y una indicación favorable para el bypass.

El factor metabólico: cuando la diabetes entra en la ecuación

¿Sabías que un paciente con diabetes tipo 2 puede experimentar la remisión de su enfermedad antes de haber perdido un solo kilogramo tras el bypass? Este hallazgo, que durante años desconcertó a la comunidad médica, hoy tiene una explicación hormonal bien establecida.

Cuando el alimento llega directamente al intestino delgado distal sin pasar por el duodeno (como ocurre en el bypass), se produce una liberación masiva y precoz de incretinas, especialmente de GLP-1. Estas hormonas estimulan la secreción de insulina en respuesta a la glucosa y reducen la glucemia de forma casi inmediata. Es lo que los endocrinólogos llaman el efecto metabólico del bypass, y explica por qué esta técnica está considerada hoy, por la propia OMS y por sociedades científicas internacionales como IFSO, no solo como un procedimiento para perder peso, sino como un tratamiento activo de la diabetes tipo 2 y del síndrome metabólico.

En la manga gástrica también se observan mejoras metabólicas significativas, especialmente en los primeros meses tras la operación. Pero son menos potentes y, a largo plazo, con tasas de remisión de la diabetes que rondan el 50–60% frente al 70–80% del bypass, según datos de la revisión sistemática publicada en Diabetes Care en 2023.

Para un paciente con diabetes tipo 2 mal controlada, hipertensión y valores de hemoglobina glicosilada elevados, la elección del bypass no es solo una cuestión de perder más peso: es elegir la técnica que ofrece mayor probabilidad de recuperar el control metabólico y, en muchos casos, reducir o eliminar la medicación antidiabética.

El factor del patrón alimentario: no todos comemos igual

Hay un aspecto de la evaluación prequirúrgica que sorprende a muchos pacientes cuando la Dra. García Navarro lo aborda en consulta: la importancia de analizar cómo come el paciente, no solo cuánto.

Existen, a grandes rasgos, dos perfiles de paciente bariátrico desde el punto de vista del patrón de ingesta. El primero es el «comedor de grandes volúmenes»: aquel que siente que necesita raciones muy abundantes para saciarse, que come poco a lo largo del día pero en cantidades enormes. Para este perfil, la manga gástrica —con su mecanismo puramente restrictivo— puede ser muy eficaz.

El segundo perfil es el «picoteador», especialmente el de alimentos de alta densidad calórica: dulces, bollería, refrescos, chocolate. Este paciente no come grandes cantidades de una sentada, sino pequeñas porciones de forma continua a lo largo del día. Para este perfil, la manga gástrica tiene una eficacia mucho más limitada: si bien el estómago está reducido, nada impide ingerir pequeñas cantidades de calorías líquidas o semisólidas de forma frecuente. El bypass, en cambio, introduce el síndrome de dumping como factor condicionante involuntario: al comer dulces o alimentos de absorción rápida, muchos pacientes experimentan síntomas desagradables que funcionan, con el tiempo, como un «freno psicológico» natural.

Postoperatorio y estilo de vida: en qué se diferencian realmente

La cirugía es el punto de partida, no el destino. Tanto el bypass como la manga gástrica exigen un compromiso postoperatorio serio y sostenido. Pero las diferencias en ese proceso son relevantes y el paciente debe conocerlas antes de tomar su decisión.

Suplementación y vitaminas: una responsabilidad de por vida

Aquí hay una diferencia clínica importante que no siempre se explica con suficiente claridad.

En la manga gástrica, la suplementación con vitaminas y minerales es necesaria durante el postoperatorio inmediato y los primeros meses, pero la mayoría de los pacientes pueden reducirla progresivamente una vez que la dieta se estabiliza. El motivo es que la anatomía intestinal permanece intacta: el intestino delgado sigue absorbiendo los nutrientes con normalidad, y solo es necesario compensar la menor ingesta de alimentos.

En el bypass gástrico, la situación es completamente diferente. Al cortocircuitar el duodeno y el yeyuno proximal —zona crítica para la absorción de hierro, calcio, vitamina D, vitamina B12 y ácido fólico—, el paciente tendrá para siempre una capacidad de absorción reducida de estos nutrientes. Esto no es un efecto secundario evitable: es una consecuencia fisiológica directa de la técnica. Y la única forma de compensarlo es con suplementación de por vida.

Los déficits nutricionales no tratados tras el bypass pueden tener consecuencias serias: anemia ferropénica, osteoporosis por hipocalcemia crónica, neuropatías por déficit de B12. Por eso, el seguimiento analítico periódico y la adherencia a los suplementos no son opcionales: son parte del tratamiento.

La Dra. Ana García Navarro insiste en este punto en todas las consultas prequirúrgicas: elegir el bypass implica aceptar un compromiso vitamínico de por vida, y ese compromiso debe evaluarse de forma realista antes de la operación.

El síndrome de dumping: el efecto secundario que puede ser un aliado

Uno de los términos que más alarma genera cuando el paciente empieza a investigar el bypass gástrico es el «síndrome de dumping» o síndrome de vaciado rápido. El nombre suena amenazante. La realidad clínica es matizada.

El dumping se produce cuando el contenido del estómago —ahora reducido a la pequeña bolsa gástrica— pasa al intestino delgado de forma demasiado rápida. Al no haber el proceso de digestión normal en el duodeno, el organismo responde con una serie de síntomas que pueden incluir: náuseas, sudoración, palpitaciones, mareos, diarrea y sensación de debilidad general. Estos síntomas ocurren típicamente entre 15 y 30 minutos después de ingerir alimentos ricos en azúcares simples o muy procesados.

¿Es esto necesariamente malo? No siempre. Muchos pacientes describen el dumping como el «guardián» que les impide volver a sus antiguos hábitos con dulces y alimentos ultraprocesados. Al experimentar malestar físico cada vez que consumen este tipo de productos, el cerebro establece una asociación negativa que actúa como un condicionamiento aversivo involuntario. Desde el punto de vista conductual, puede ser un aliado poderoso para consolidar el cambio de hábitos a largo plazo.

No todos los pacientes con bypass experimentan dumping, y su intensidad varía mucho de unos individuos a otros. Pero es importante que el paciente conozca su existencia antes de la operación.

Preguntas frecuentes: lo que de verdad preocupa al paciente

¿Cuál de las dos cirugías es más segura?

Esta es, probablemente, la pregunta más frecuente en toda consulta bariátrica. Y la respuesta honesta es que ambas son intervenciones quirúrgicas mayores con un perfil de seguridad muy elevado cuando se realizan en centros especializados y por cirujanos con experiencia acreditada.

La tasa de mortalidad de la cirugía bariátrica en centros de referencia es comparable a la de una colecistectomía (extirpación de la vesícula), lo que la sitúa entre las cirugías más seguras dentro de la cirugía mayor abdominal. Según datos de la IFSO y del Registro Español de Cirugía Bariátrica, la mortalidad global es inferior al 0,3%.

En el caso de la Dra. García Navarro, el dato es aún más contundente: tras más de 400 intervenciones bariátricas realizadas entre el Hospital Vithas Granada y otras instituciones hospitalarias andaluzas en las que ha ejercido, la tasa de mortalidad registrada es cero. Este dato no es un eslogan publicitario: es un indicador clínico objetivo que refleja décadas de perfeccionamiento técnico, una meticulosa selección de candidatos y un protocolo de seguridad quirúrgica riguroso.

Desde el punto de vista comparativo, el bypass gástrico tiene una mayor complejidad técnica y un riesgo levemente superior de complicaciones postoperatorias inmediatas (fugas anastomóticas, obstrucción intestinal) en comparación con la manga. Sin embargo, a largo plazo, la manga tiene un riesgo mayor de complicaciones relacionadas con el reflujo. En conjunto, el balance de seguridad de ambas técnicas es muy similar cuando se realizan con la experiencia adecuada.

¿Se vuelve a recuperar el peso perdido?

Esta es otra de las preguntas que más angustia genera, y es completamente legítima. La respuesta es: depende, y depende de factores que en gran parte están en manos del propio paciente y del equipo que le acompaña.

La evidencia científica disponible indica que entre el 20 y el 30% de los pacientes bariátricos experimentan una recuperación significativa del peso (superior al 50% del peso perdido) en los diez años posteriores a la operación. Estos datos son similares para ambas técnicas, aunque algunos estudios a largo plazo apuntan a una mayor estabilidad ponderal con el bypass.

¿Qué factores predicen el mantenimiento del peso? El seguimiento multidisciplinar. La combinación de revisiones quirúrgicas periódicas con apoyo nutricional, psicológico y de ejercicio físico es el factor que más consistentemente se asocia a resultados sostenidos en el tiempo. Un paciente que se opera y desaparece del seguimiento tiene muchas más posibilidades de recuperar peso que aquel que mantiene un contacto regular con su equipo médico.

Por eso, en la Unidad de Cirugía del Hospital Vithas Granada, la Dra. García Navarro y su equipo no conciben la cirugía bariátrica como un procedimiento aislado, sino como el inicio de un proceso de transformación que requiere acompañamiento médico sostenido.

¿Cuánto tiempo estaré de baja laboral?

Ambas intervenciones se realizan actualmente por vía laparoscópica en la gran mayoría de casos, lo que implica incisiones pequeñas, menor trauma quirúrgico, recuperación más rápida y menor riesgo de infección de herida comparado con la cirugía abierta.

En general, los tiempos estimados de baja laboral son:

  • Manga gástrica: entre 2 y 3 semanas para trabajos sedentarios o administrativos; 4 a 6 semanas si el trabajo implica esfuerzo físico moderado o intenso.
  • Bypass gástrico: entre 3 y 4 semanas para trabajos sedentarios; hasta 6 u 8 semanas para trabajos físicamente exigentes.

El alta hospitalaria en ambos casos suele producirse entre el segundo y el cuarto día postoperatorio, dependiendo de la evolución. La primera semana en casa requiere reposo relativo, dieta líquida y control del dolor con analgesia oral. A partir de la segunda semana, la mayoría de los pacientes pueden retomar actividades cotidianas con normalidad.

¿Qué pasa si me arrepiento después de la operación?

Es una pregunta que pocos pacientes se atreven a formular en voz alta, pero que muchos tienen en mente. Y merece una respuesta honesta.

La manga gástrica es, en términos técnicos, irreversible. El tejido gástrico que se extirpa no puede reimplantarse. Sin embargo, la manga puede convertirse en bypass en una segunda intervención si las circunstancias clínicas lo requieren —por ejemplo, en caso de reflujo severo postoperatorio o de pérdida de peso insuficiente.

El bypass gástrico es, teóricamente, reversible: la anatomía alterada puede reconstruirse. Pero «teóricamente reversible» no significa «fácilmente reversible». Se trata de una cirugía técnicamente compleja, con riesgos significativos, que solo se plantea en circunstancias excepcionales. No es una opción que deba considerarse como una red de seguridad rutinaria.

Por eso, la evaluación psicológica prequirúrgica no es un trámite: es una parte esencial del proceso de selección de candidatos en centros de referencia como el Hospital Vithas Granada.

¿Puedo operarme si tengo más de 60 años?

La edad avanzada no es por sí misma una contraindicación para la cirugía bariátrica. Varios estudios, incluyendo un análisis publicado en Annals of Surgery en 2022, han demostrado que los pacientes mayores de 60 años bien seleccionados obtienen beneficios metabólicos y de calidad de vida significativos con la cirugía bariátrica. Sin embargo, la evaluación cardiológica, anestesiológica y del estado funcional general adquiere aún mayor importancia en este grupo de edad.

¿Qué ocurre en la primera consulta con la Dra. García Navarro?

Muchos pacientes llegan a la primera consulta con la expectativa de que saldrán con la fecha de la operación ya decidida. La realidad es más cuidadosa, y más tranquilizadora.

La Dra. García Navarro dedica esta primera visita a algo que no tiene sustituto: escuchar. La historia clínica completa, los antecedentes familiares, los intentos previos de pérdida de peso, la relación con la comida, el estilo de vida, el trabajo, la situación familiar. Todo forma parte del diagnóstico bariátrico, no solo los valores analíticos o el IMC.

A continuación, se realiza una exploración física y se solicitan las pruebas complementarias necesarias: analítica completa con estudio hormonal y vitamínico, ecografía abdominal, gastroscopia para descartar patología esofagogástrica y estudio cardiológico si el estado del paciente lo requiere. En muchos casos, también se incorpora una valoración por parte de nutricionista y psicólogo clínico del equipo.

Con toda esa información sobre la mesa, y solo entonces, la doctora propone la técnica que considera más adecuada para ese paciente concreto, explica con detalle los beneficios esperados, los riesgos posibles y el proceso postoperatorio. El paciente decide. Siempre.

Conclusión: no existe «la mejor cirugía», existe «la mejor cirugía para ti»

Si has llegado hasta aquí, probablemente tienes ya una visión mucho más clara de lo que diferencia al bypass gástrico de la manga gástrica. Pero quizás la conclusión más importante no tiene que ver con las técnicas en sí mismas, sino con la filosofía que debe guiar esta decisión.

No existe una técnica bariátrica objetivamente superior a la otra. Existe la técnica que, para tu perfil clínico concreto, tu historia de salud, tu patrón alimentario, tu entorno social y tu disposición al seguimiento, ofrece el mejor balance entre eficacia, seguridad y sostenibilidad a largo plazo.

Como señala la Dra. Ana García Navarro desde su consulta en Granada: la cirugía bariátrica no es el final de un camino, sino el inicio de uno nuevo. Un camino que, cuando se recorre con la orientación adecuada y el apoyo de un equipo especializado, puede cambiar no solo el cuerpo, sino la vida entera de una persona.

Si estás valorando la posibilidad de una cirugía bariátrica o simplemente quieres resolver tus dudas con una profesional de reconocida trayectoria, el equipo de la Dra. García Navarro está disponible para orientarte sin compromiso.

Información de contacto y datos profesionales

Dra. Ana García Navarro Jefa de la Unidad de Cirugía General · Hospital Vithas Granada Nº de colegiada: 1808279 (Colegio Oficial de Médicos de Granada)

📍 Hospital Vithas Granada Av. Santa María de la Alhambra, 6, Genil, 18008 Granada

📞 Teléfono: 639 86 36 31

🌐 Sitio web: draanagarcianavarro.com

Sobre la autora: Dra. Ana García Navarro

Nº de colegiada: 1808279 · Colegio Oficial de Médicos de Granada

La Dra. Ana García Navarro es Jefa de la Unidad de Cirugía General del Hospital Vithas Granada y especialista en Cirugía Bariátrica y del Aparato Digestivo con más de tres décadas de trayectoria profesional ininterrumpida.

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada, completó su residencia en el Hospital Clínico San Cecilio y obtuvo el grado de Doctora con la máxima calificación académica, Cum laude. Desde 2006 dirige unidades de cirugía bariátrica en hospitales públicos y privados de Andalucía, acumulando más de 400 intervenciones exitosas —gastrectomía vertical, bypass gástrico y banda gástrica— sin ninguna mortalidad registrada en su trayectoria.

En enero de 2011 protagonizó un hito histórico en la sanidad andaluza al realizar la primera extracción hepática de donante en asistolia de la historia de la comunidad, un logro que reflejó su dominio técnico en los procedimientos quirúrgicos de mayor complejidad.

Es miembro activo de las sociedades científicas de mayor prestigio en su especialidad:

  • Asociación Española de Cirujanos (AEC) – Nº 3167
  • Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (SECO) – Nº 141
  • International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders (IFSO)

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica personalizada. Ante cualquier duda sobre tu salud, consulta siempre con un especialista cualificado.